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sábado, 25 de agosto de 2012

los Eurekas que mueven el mundo

ASSIMOV, Isaac (1980) Momentos Estelares de la Ciencia,  Alianza Editorial, Madrid, 170 pp.
Si alguna vez se preguntaron qué hubiera sido del mundo si Arquímedes no hubiera salido de la bañera llena de agua de aquella forma eufórica o como seria hoy  la ciencia sin la manzana que cayó del árbol en el momento en que Isaac Newton la vio  qué sería de la civilización moderna sin un paseo dominical de James Watt, en este libro encontrarán historias breves e interesantes sobre algunos de los episodios de las vidas de los célebres científicos del mundo, que cambieron no solamente su percurso personal y profesional, sino también el curso del mundo de los conocimientos y saberes. Desde arquímedes  a Copérnico, de Galileo a Roentgen, de los geniales Piere y Marie Curie, de James Watt a Michael Faraday e Lavoisier, están aquí representados numerosos grandes vultos de las ciencias, teniendo cada uno su indudable mérito para la humanidad.
Haciendo justicia a george Washington Craver, antiguo esclavo negro, que dio resultados memorables en el campo de la agricultura, el autor es ciertamente injusto con muchos otros grandes nombres, aquí no mencionados desde Giordano Bruno, ejemplo de valor y firmeza de sus convicciones, hasta el serbio Nikola tesla, sin quien el domínio de la electricidad sin duda sería mucho más pobre, y para quien está comprobado que algunos de los inventos que hoy se atribuyen a Thomas Alva Edison, son de hecho de su autoría, En el capítulo en que dirige innúmeros elogios a Albert Einstein y a su labor científica, Asimov no menciona con una sola palabra el matrimonio del científico con su colega, brillante investigadora Mileva Maric, su colaboradora, para quien se sabe que también era autora de algunos de sus proyectos. se sabe también que Einstein había enviado el dinero del Premio Nobel, consintiendo tácitamente que todo es relativo, uncluyendo su propio genio y mérito en el área de la física.
Con un lenguaje simple y claro Isaac Asimov muestra que no es necesario tenerse un grado elevado de conocimientos específicos relacionados con la ciencia para entenderse un poco cada una de las ideas geniales a las que llegaron sus autores. Acercando a los vultos de los científicos al lector, el autor consigue despertar el interés del público por las áreas que no le son muy familiares y consigue incentivar el respeto por ellos como personas y por su trabajo.
El brillante estilo y la belleza de las formas e imágenes usadas para presentar a cada uno de los participantes en este libro, se reconcilian de cierta forma las ciencias y las letras, demo0nstrando una vez más que ninguna de las áreas se puede y debe observar y estudiar aisladamente y que cada una tiene sus "momentos estelares".